El examen cuidadoso del
fondo ocular es una parte indispensable del estudio del paciente
hipertenso. El examen oftalmoscópico puede proporcionar valiosas orientaciones
sobre la duración, la intensidad, el diagnóstico y el pronóstico de la
hipertensión, así como sobre la eficacia del tratamiento. De hecho, en el
primer examen de un paciente hipertenso, a menudo los datos oftalmoscópicos
pueden ser más útiles que la medición de la presión arterial para determinar la
gravedad y el diagnóstico de la
enfermedad cardiovascular hipertensiva.
La hipertensión arterial es una enfermedad controlable, de
etiología múltiple, que disminuye la calidad y la expectativa de vida. La
Presión Arterial (PA) se relaciona en forma lineal y continua con el riesgo
cardiovascular. Visto el incremento significativo del riesgo asociado con una
PAsistólica >140 mm Hg, una PAdiastólica >90 mmHg, o ambas, esos valores
se consideran el umbral para el diagnóstico, si bien se reconoce que el riesgo
es menor con valores tensionales inferiores. El riesgo global es mayor cuando
la HTAse asocia con otros factores de riesgo (FR) o enfermedades. El primer
cambio que sufre la circulación retiniana en la hipertensión esencial, es una constricción funcional de las arterias
causada por la presencia de algún agente vasoconstrictor humoral. Este aumento
inicial y puramente funcional de la resistencia vascular periférica debido al
estrechamiento de los vasos de todo el organismo, incluso los de la retina, es
totalmente compensado por un aumento de la presión arterial, lo que asegura un
flujo sanguíneo normal.
En contraste con el estrechamiento de las arteriolas las
alteraciones escleróticas suelen ser un indicio de la duración de la
hipertensión. Dicha esclerosis se manifiesta por un aumento del reflejo
luminoso de las arteriolas y por la presencia de muescas arteriovenosas.
En los pacientes con hipertensión progresiva e intensa,
suele haber un aumento de la permeabilidad capilar que da por resultado la
formación de edema, exudados y hemorragias así como depósito de productos
metabólicos alterados en la retina. Las siguientes son algunas de las
alteraciones visibles con el oftalmoscopio que pueden desaparecer con el
tratamiento:
Manchas algodonosas, o exudados blandos que se encuentran en
la retina de los pacientes hipertensos en forma dé zonas blancas de bordes poco
definidos, como trozos de algodón.
Residuos de edema, que son exudados punteados, más
profundos, duros y brillantes que se encuentran en algunos pacientes con hipertensión
diastólica intensa. Con frecuencia tienen una disposición radial con la mácula
en el centro, lo que forma una figura conocida como "estrella
macular".
Edema de la papila, que es la característica distintiva de
la hipertensión maligna (llamada así por su grave pronóstico). Cuando aparece
el edema de la papila, generalmente ya existe un intenso estrechamiento
arteriolar, tanto generalizado como focal, así como hemorragias y exudados
retiníanos. El edema de la papila también suele desaparecer cuando se reduce la
presión arterial.