martes, 3 de octubre de 2017

FONDO DE OJO EN HIPERTENSION ARTERIAL.


El examen cuidadoso del  fondo ocular es una parte indispensable del estudio del paciente hipertenso. El examen oftalmoscópico puede proporcionar valiosas orientaciones sobre la duración, la intensidad, el diagnóstico y el pronóstico de la hipertensión, así como sobre la eficacia del tratamiento. De hecho, en el primer examen de un paciente hipertenso, a menudo los datos oftalmoscópicos pueden ser más útiles que la medición de la presión arterial para determinar la gravedad y el diagnóstico  de la enfermedad cardiovascular hipertensiva.
La hipertensión arterial es una enfermedad controlable, de etiología múltiple, que disminuye la calidad y la expectativa de vida. La Presión Arterial (PA) se relaciona en forma lineal y continua con el riesgo cardiovascular. Visto el incremento significativo del riesgo asociado con una PAsistólica >140 mm Hg, una PAdiastólica >90 mmHg, o ambas, esos valores se consideran el umbral para el diagnóstico, si bien se reconoce que el riesgo es menor con valores tensionales inferiores. El riesgo global es mayor cuando la HTAse asocia con otros factores de riesgo (FR) o enfermedades. El primer cambio que sufre la circulación retiniana en la hipertensión esencial, es  una constricción funcional de las arterias causada por la presencia de algún agente vasoconstrictor humoral. Este aumento inicial y puramente funcional de la resistencia vascular periférica debido al estrechamiento de los vasos de todo el organismo, incluso los de la retina, es totalmente compensado por un aumento de la presión arterial, lo que asegura un flujo sanguíneo normal.
En contraste con el estrechamiento de las arteriolas las alteraciones escleróticas suelen ser un indicio de la duración de la hipertensión. Dicha esclerosis se manifiesta por un aumento del reflejo luminoso de las arteriolas y por la presencia de muescas arteriovenosas.
En los pacientes con hipertensión progresiva e intensa, suele haber un aumento de la permeabilidad capilar que da por resultado la formación de edema, exudados y hemorragias así como depósito de productos metabólicos alterados en la retina. Las siguientes son algunas de las alteraciones visibles con el oftalmoscopio que pueden desaparecer con el tratamiento:
Manchas algodonosas, o exudados blandos que se encuentran en la retina de los pacientes hipertensos en forma dé zonas blancas de bordes poco definidos, como trozos de algodón.
Residuos de edema, que son exudados punteados, más profundos, duros y brillantes que se encuentran en algunos pacientes con hipertensión diastólica intensa. Con frecuencia tienen una disposición radial con la mácula en el centro, lo que forma una figura conocida como "estrella macular".

Edema de la papila, que es la característica distintiva de la hipertensión maligna (llamada así por su grave pronóstico). Cuando aparece el edema de la papila, generalmente ya existe un intenso estrechamiento arteriolar, tanto generalizado como focal, así como hemorragias y exudados retiníanos. El edema de la papila también suele desaparecer cuando se reduce la presión  arterial.